Quien iba a pensar que hoy, precisamente hoy, iba a ser un día tan triste.
Tan triste porque no estás. Tan triste por no felicitarte el cumpleaños. Y porque no me acompañes mañana. Triste por sentir que nadie es capaz de comprenderme. Que estoy sola.
Me siento estúpida no siendo capaz de pasar página, de no recordarte todas las noches, de no hablar de tí aquí y sobretodo de no morir por tu ausencia en cada lágrima.
Y los días pasan. Y yo sigo igual. No se si la gente realmente cambiará, pero aquí todo sigue como siempre. Sigo siendo la misma niña a la que para hacerle daño no hace falta más que reirse un poco. La misma insegura de siempre. Las mismas e insoportables peleas con mi familia, o quizá con la edad peores, y esa misma sensación continua de que sobras en este mundo.
Todo lo que parecía haber cambiado contigo, sigue igual que siempre...
Puede sonar a dramático (que lo soy) o a exagerado, pero como suene o deje de sonar no va a cambiar la realidad. Se puede camuflar más, se puede camuflar menos, pero voy a seguir siendo una persona igual de triste.
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